martes, 8 de mayo de 2012

Entrevista a Raúl Rodríguez Cabrera: Una foto verde, y otra verde… filme maduro


Por Esther Lilian González de la Fuente


Primero tras una cámara, luego supervisando la filmación desde un monitor, y por último corrigiendo cada detalle en el proceso de posproducción, estuvo RAUL RODRIGUEZ CABRERA, Director de fotografía de VERDE VERDE.
En varios trabajos de Enrique Pineda Barnet, Raúl ha estado presente; por tal motivo les une una fuerte relación de trabajo. Inmediatamente después de conocer el argumento, comenzó a tener una imagen de la película, que se fue consolidando en la búsqueda de las locaciones. La primera fue el bar ‘El Palermo’, en Centro Habana; a su juicio, “un lugar ideal”… pero la mayor demora fue el apartamento, porque al inicio presentó problemas para el sonido y casi termina descartado.


“A mí me encantó el lugar desde el primer momento, me pareció que no podía ser otro. Las dificultades empezaron porque el sonido ambiente influía mucho en la banda sonora, y se intentó –peligrosamente- a descartar el lugar. Pero según mi experiencia de más de 30 largometrajes, cuando veo una locación que me parece ideal trato de defenderla. Y en este caso también Enrique estaba convencido”.
“En el momento que nosotros vimos la locación por primera vez, no tenía nada que ver con lo que después apareció en la película; aunque ya nos imaginábamos cómo quedaría el espacio, cómo colocaríamos todos los elementos escenográficos para el trabajo de los actores. Teníamos una idea sobre cuál sería su atmósfera finalmente”.

“Junto con Pineda Barnet y Pablo Massip, quien realizó la cámara de la película, se comenzó a convertir el guión literario en un guión técnico, pensando siempre en las necesidades de la historia, y tratando de ubicar a los actores y los objetos en el plano. Se analizó también la parte del bar, y ahí se prestó especial atención al actor.
“Comencé a pensar cómo tenía que ser la luz para esos lugares, y las ventajas y desventajas para iluminar. Cuando empezamos la película -para el bar- asumí una iluminación muy reducida, traté de que la luz no fuera tan artificial que te encuentras por lo general en las películas; para eso creé una atmósfera lumínica que fuera totalizadora”.
“Durante la filmación empecé a ver dónde podían ir las fuentes de luz. Por ejemplo, cómo trabajar con utilería para que los elementos del bar fueran creíbles; y así, sobre la marcha fuimos encontrando el carácter del lugar”.

Con respecto al trabajo con la cámara, Raúl nos cuenta: “Empezamos a trabajar con dos cámaras pero después consideramos que con una era suficiente. Uno de los acuerdos a los que llegué con Enrique en cuanto a la estética fotográfica de la película, era que se hiciera toda con cámara en mano”.
“Eso fue para nosotros como un principio. A Enrique, nada más que se lo planteé, le pareció a tono con la idea que él tenía. Creo que la película no podía tener rigidez, sino que debía ser muy suelta, donde los actores se movieran para cualquier lugar y la cámara los siguiera”.

Durante la filmación en el bar todo estuvo iluminado; es decir, para cada toma no se creaba una iluminación nueva, sino que la cámara se movía para cualquier parte sin necesidad de cambiar lámparas. Eso requirió un trabajo previo para evitar que se viera algún cable, micrófono, elementos que siempre hay que cuidar. “Era difícil para mí -que estaba viendo el monitor- y para el operador de cámara -que se movía jugando con la intuición y las instrucciones del director-; aunque yo también tenía una gran tranquilidad, porque Massip es un excelente Director de fotografía también…”

“El hecho de tener muy buenos actores, y muy buenos figurantes; y de contar con una utilería precisa para reflejar ese ambiente, la secuencia del bar fue muy rápida y salió sin muchos contratiempos…”
“Después filmamos los elevadores, que son los elementos que unen una secuencia con otra. Los filmamos en distintos lugares, y eso nos costó trabajo, porque no es fácil filmar un elevador desde arriba, ni adentro porque por lo general son muy pequeños”.
“El laberinto fue la secuencia más difícil, porque hubo prácticamente que fabricarla en medio del muelle y buscar rincones para filmar. Esa secuencia me obsesionó desde el comienzo de la película”.
“La película a partir de la mitad hacia el final se va calentando, aparece el color rojo desde el momento en que ellos empiezan a bailar, él enciende una luz más cálida, más íntima, y a partir de eso hay un calentamiento en el color de la película que se va incrementando hasta el clímax. Sin embargo, en todos los planos del laberinto hay una imagen más bien fría, azul… Hay una especie de contradicción entre una secuencia y otra para delimitar lo que es el laberinto, y para 
aclarar un poco al espectador lo que es el tiempo real…”

Luego, el equipo de trabajo pasó a la filmación del apartamento, donde Raúl se planteó iluminar el lugar con una determinada intensidad, para dejar la búsqueda del elemento dramático durante la fase de posproducción: “Yo le propuse a Enrique hacer en la habitación una iluminación más brillante, con el objetivo de que cuando llegáramos a la etapa de corrección de luces, poner las cosas en su lugar, oscurecer lo que hiciera falta y aclarar lo que hiciera falta también; pero teniendo siempre una imagen de protección que nos permitiera movernos en ambos lugares. Él no estuvo de acuerdo, me dijo que la atmósfera tenía que quedar exactamente como quedaría al final, y llevamos la iluminación a ese punto dramático que necesitaba la película”.
“Revisaba plano a plano que se filmaba, aunque se hiciera más lento el proceso. Era necesario porque si no se perdían cosas, y así fue marchando día a día la película…”
“Mi mayor miedo era que fallara el elemento visual, porque entonces no se iban a ver las actuaciones y eso era lo más importante; era necesario hacer un fuerte trabajo de iluminación y de cámara”.

“Además, es una película que se filmó en orden. En la medida en que el filme avanzaba nosotros teníamos que avanzar también con la atmósfera que buscábamos en la iluminación”.
“Como Director de fotografía de esta película sufrí mucho -no por problemas personales con nadie, al contrario todo el equipo se llevaba muy bien-, sino porque la trama de la película me fue envolviendo. Es tan así que cuando llegó el momento climático del asesinato de uno de los personajes, creo que esa noche no pude dormir”.
“Generalmente cuando trabajo en una película tengo un nivel de distanciamiento muy grande con los actores y con lo que está pasando, pero Verde verde es tan dura y tan compleja que casi me creía lo que estaba pasando en el set. Eso es muy bueno por un lado, y muy malo por el otro; porque te crea un nivel de angustia existencial que llega un momento en que tú estás haciendo la película, pero no estás disfrutando de ella”.
“Es tan extraordinario el nivel de los dos actores que te lo crees todo. Cuando nosotros regresábamos del rodaje -que siempre era muy entrada la madrugada-, siempre los actores, Enrique y yo íbamos juntos en el carro, y pasaba una cosa muy simpática: no hablábamos una palabra. Todos estábamos en silencio, como si estuviéramos metidos en la historia sin poder salir de ella; es decir, que cada paso que dábamos en la historia nos estaba costando...





lunes, 7 de mayo de 2012

"LA ACTRIZ CHILENA SHENDA ROMÁN EN UN DOCUMENTAL DE CARLOS BARBA IN MEMORIAN A HUMBERTO SOLÁS"

El documental en producción, dirigido por Carlos Barba, dedicado al cineasta cubano Humberto Solás, acaba de sumar a su lista de entrevistados a la emblemática actriz chilena Shenda Román. La intérprete del famoso filme de Miguel Littin El chacal de Nahueltoro (1969), participó en el rodaje de este documental con dirección de fotografía chilena de Germán Liñero Arend y la colaboración especial de Alejandra Jiménez. Román, quien actuó bajo las órdenes de Humberto Solás en la película Cantata de Chile (1975), ganadora del Premio Colon de Oro en el Festival Iberoamericano de Huelva, expresó sentirse muy contenta y emocionada por formar parte de un homenaje a Solás: "estoy más nerviosa que si fuera a estrenar" y apuntó al joven discípulo Barba diciendo: "que bueno no lo olvidas, se lo merece". Shenda Román, artista cuyo prestigio ha permanecido más que su presencia en los escenarios y la pantalla, debutó con El tango del viudo (1967), de Raúl Ruiz, quien también la tendría como protagonista femenina de la cinta Tres tristes tigres (1968) en el rol de Amanda. Luego del Golpe Militar de 1973 sale al exilio junto a esa otra gran figura del cine latinoamericano, el actor Nelson Villagra, radicándose en Cuba y donde filman la Cantata.
El documental que con el título provisional "Humberto" evoca de alguna manera la predilección de Humberto Solás por denominar la mayoría de sus filmes con nombres propios femeninos, se encuentra en la fase final de rodaje para luego iniciar los procesos de montaje y mezcla final.

Px.2012

VERDE VERDE: PROYECCION EN SANCTI SPIRITUS



Asistimos: Raul Rodríguez, Director de Fotografía y Enrique Pineda Barnet, director.
Nos atendió Arley, Director Provincial.
Viaje correcto, atención correcta, hospedaje y alimentación, correctas.
El cine Conrado Benítez con buena proyección 5.1 y buen sonido stereo.
No había ninguna publicidad ni carteles. Llevamos un solo afiche de la película y un juego de fotos, en calidad de préstamo. Había que devolverlas al ICAIC, junto con el disco de la película, lo cual impidió su exhibición.
El público: la sala no repleta pero abundante concurrencia, en su mayoría jóvenes.
Después de la proyección sucedió un rico debate de más de 2 horas de duración, con excelente participación de la gran mayoría de los jóvenes asistentes, muy interesados en el film, sus formas y sus contenidos.
Todo ello fue registrado espontáneamente  por el Director de Fotografía, Raul Rodríguez, con su cámara y casetes, que tuvo la iniciativa de guardarlo para un dossier sobre VERDE VERDE, al igual que ha hecho en las proyecciones anteriores.

El cine cubano estrena película que ataca la homofobia



Publicado el miércoles 14 de dIciembre del 2011
Por Carlos Batista

El cine cubano lanzó un duro y descarnado ataque contra la homofobia en la película “Verde verde”, del veterano Enrique Pineda Barnet, presentada luego del Festival de La Habana, 18 años después que “Fresa y Chocolate” estremeciera los cimientos machistas de la sociedad cubana.
“No es una película festiva, está hecha con amor, con verdadero amor y con rechazo al odio (…), es un ataque contra la homofobia, que es un ataque contra el amor”, dijo Pineda, de 78 años, al presentar su nueva cinta, que será exhibida al público a partir del 14 de febrero, el día del amor.
Pineda, uno de los patriarcas del cine cubano y que en su amplia filmografía tiene un premio Goya en 1990 por “La Bella del Alhambra”, había prometido una película “dura”, y lo cumplió.

domingo, 6 de mayo de 2012

Mensajes personales a E. P. Barnet sobre "Verde verde"


algunas. PALABRAS DE ABEL PRIETO,  iVÁN gIROUD; mARIELA CASTRO:
Final del formulario
sobre el nuevo filme de Enrique Pineda Barnet .

"No es una película festiva, está hecha con amor, con verdadero amor y con rechazo al odio (...), es un ataque contra la homofobia, que es un ataque contra el amor", dijo Pineda, de 78 años, al presentar su nueva cinta, que será exhibida al público a partir del 14 de febrero, el día del amor. Pineda había prometido una película "dura", y lo cumplió.
"Una película que trate de manera tan descarnada un tema como la homofobia en Cuba, desde Fresa y Chocolate no había alguien que llegara tan lejos", dijo a la AFP Iván Giroud, director del recién concluido 33 Festival de Cine de La Habana.
La homosexualidad en Cuba, tradicionalmente estigmatizada, fue reprimida tras el triunfo de la revolución en 1959, con internamientos en campos de trabajo en la década de los años 60 y marginalización durante el Quinquenio gris, de los 70.
En un contexto de lenta apertura, Fresa y Chocolate, del fallecido Tomás Gutiérrez Alea, abrió un debate sobre el tema, que ha ido ganando espacio social gracias a la constante campaña del Centro Nacional de Educación Sexual, que dirige Mariela Castro, hija de Raúl Castro.
"Es otro momento y es otro enfoque del asunto", dijo a la AFP el ministro de Cultura, Abel Prieto.
El gobernante Partido Comunista (único) discutirá en enero, en su primera Conferencia Nacional, la propuesta de eliminar todo tipo de discriminación en la Isla y abrir las puertas a los homosexuales para ocupar cargos en el Gobierno, en el Partido y en las Fuerzas Armadas.
Esta película constituye "un paso importante en la batalla contra la homofobia, por el respeto a la diversidad, por el respeto al otro", agregó el ministro en la presentación de la cinta, el lunes en la noche.
"Me parece una gran película, intensa, muy bien lograda", agregó el ministro Prieto, aunque reconoció que "quizás el impacto en el público medio puede chocar con prejuicios, con objeciones".
Desde Fresa y Chocolate hasta Verde verde, otras películas independientes cubanas han abordado el tema de la homosexualidad, pero de manera colateral y, a juicio de la crítica, menos profunda.
Lo que une a Verde verde con Fresa y Chocolate, además de la calidad de la realización, es que ambas tienen detrás un director consagrado y el apoyo total del estatal Instituto de Arte e Industria Cinematográficos.
Interrogado sobre la reacción del público tras la proyección, Pineda dijo a la AFP: "A mí me conmueve. Me resulta conmovedor ver cómo el público dialoga con la película, porque suspira, sonríe, pero se sobrecoge todo el tiempo y después viene la catarsis". "Me gusta mucho que sea así, sobre todo que venga la reflexión, que es lo más importante", añadió.
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DR. MARIO  CASAS
Enrique:
Ayer hicimos lo posible para llegar a Ud., pero no era posible...y realmente nos hubiéramos quedado con ganas. Fue una suerte haber visto la película, del impacto no hicimos comentarios a la salida. Busqué a Hector que sí lo vi y lo abordé para hacerle llegar la postal de felicitación, y tiene algo impreso muy bonito.
Maria Laura está elaborando un comentario acerca de la película, y yo le digo que después si la podemos ver nuevamente será mejor y más objetivo lo que escriba, aunque dudo que ella espere una segunda oportunidad para escribirle algo.
Mi opinión, la de un cinéfilo no muy experimentado es, que fue "impactante" que es buena, pero no me parece que sea para multitudes, porque una obra como esta es para el disfrute de quienes pueden leer "todo", no solo una doble lectura.
Quería que hiciera extensiva la felicitación en especial a Hector, y a todos, que desde el sonidista, la pintora relatora, y todos merecen más que una felicitación, una sonrisa de total aprobación.
Lo queremos y admiramos mucho....
Mario

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ARMANDO DEL ROSARIO

Hola Enriquito. Muchas gracias por tu mensaje de paz y amor.

Aprovecho para felicitarte por Verde, Verde. Como siempre salí del cine con esa maravillosa sensación de no haber perdido mi tiempo y haber crecido como ser humano con tu mensaje de amor y comprensión.
Al igual que todas tus películas no hay en ningún momento, a pesar de la crudeza de la trama, un solo vestigio de vulgaridad o mal gusto Se respira a través del desarrollo un buen gusto  en el quehacer dramático y actoral.
Gracias por este filme tan necesario, un abrazo como siempre,
Armando del Rosario.

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Eberto Garcia Abreu
>   ENRIQUE.. ME LA HE PERDIDO. ESTOY EN CASA HACIENDO REPOSO  OBLIGATORIO. HOY
> ME QUEDÉ SIN VOZ EN UNA CLASE DE ESAS LARGAS QUE YO DOY, A CONSECUENCIA DE UN
> BUEN RESFRIADO Y COMO ME VOY DE VIAJE LA SEMANA QUE VIENE, DEBO CUIDARME.
> PERO YA LA VERÉ.
>  UN ABRAZO Y FELICIDADES.
>  EBERTO
>  Será un honor para nosotros tenerte en el evento, querido Enrique. Tu
> has hecho muchos traspasos con tus obras, así que tenemos que pensar bien en
> cómo darle un espacio y una propuesta concreta a tu participación. En cuanto
> tengas una idea. la que sea, por muy inusual que te parezca, me la dices para
> poder armarla y programarla en el evento.

> TRASPASOS ESCÉNICOS, LA HABANA, ISA, MAYO 2012
15C.- BUENO, QUERIDO ENRIQUE. YA ESTOY FUERA DE LA ISLA. EN MIAMI, DESDE EL VIERNES
PARA UN PERIPLO HASTA EL DÍA 21. PERO EL DOMINGO ANTES DE VENIR FUI A VER LA
PELÍCULA. FUE MI ULTIMA SALIDA ANTES DE VENIR.
ME GUSTÓ MUCHO TU ARROJO PARA ENFRENTAR CON TANTA VALENTÍA Y LUCIDEZ ARTÍSTICA
UN TEMA QUE A TANTOS DUELE Y PREFIEREN DEJAR PENDIENTE. LA PELÍCULA ME ABRIÓ
MUCHAS EXPECTATIVAS, ESPECIALMENTE POR LA OSADÍA DE MEZCLAR LENGUAJES
APARENTEMENTE DISCORDANTES O LEJANOS, PUES AUNQUE LA CARGA DE LA VISUALIDAD ES
ALGO NATURAL, AHORA TU LOS PONES EN TU DISCURSO DE UN MODO INUSUAL, CON TANTA
DESFACHATEZ COMO PARA QUE LA GENTE NO SOLO SE INTERROGUE SOBRE EL TEMA "TABÚ" Y
AL MISMO TIEMPO SE SIENTA CADA UNO EN LA SALA CUESTIONADO... ES UN JUEGO MUY
VALIENTE QUE HABLA DE TU MAGISTERIO Y TU SABIDURÍA PARA MOSTRARTE Y DEJAR QUE
OTROS PONGAN SUS ACENTOS EN TU PROPIA VOZ Y TUS IMÁGENES.
SE QUE A MUCHOS EL TEMA ES LO QUE LES PARECE MÁS ATRACTIVO Y OSADO, PARA MÍ LO
ES EFECTIVAMENTE, PERO MÁS QUE ESO, TU FRESCURA DE MAESTRO Y TU SERENIDAD PARA
MOSTRAS CON OJOS LIMPIOS LO QUE PARECE OSCURO, PELIGROSO Y TERRIBLE.
ME QUEDÉ CON DESEOS DE VER MÁS, PORQUE SENTÍ QUE MÁS ALLÁ DE LO TEATRAL DEL
DISCURSO Y LAS CIRCUNSTANCIAS QUE SE MUESTRAN EN EL RELATO DE ESTOS HOMBRES,
ESTABA VIENDO CINE. ESTABA DISFRUTANDO DE LA POSIBILIDAD DE SITUARME ANTE UNA
PROPOSICIÓN QUE NO SE AGOTA CON LO ANECDÓTICO DE LA HISTORIA, NI CON LO VISIBLE
EN ESE JUEGO TAN OSCURO. DESDE ESA OSCURIDAD Y ESA ANGUSTIA ES QUE SIENTO QUE LA
PELICÚLA TRATA DE CONVOCAR A SUS VERDADEROS ESPECTADORES, A MI ENTRE ELLOS.
GRACIAS....
UN ABRAZO
EBERTO


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URGE VER "VERDE VERDE", MIENTRAS, FELICIDADES Y UN RECONOCIMIENTO A TODOS LOS QUE PARTICIPARON.
ESTA PELICULA NOS LIBERA Y NOS PERMITE SER MAS FELICES. PARA ENRIQUE TODO MI AMOR.
MARICARMEN FIGUEROA

puentear@cubarte.cult.cu

queridos, queridos:
les confieso que no he logrado todavía controlar mi capacidad de asombro. Ando por regresar a  la infancia. Quizás me estoy escondiendo a estas alturas.
mil besos
enrique

Coincido con Memo en que sería muy interesante poder verla ¿cuándo llegará por estas tierras mexicanas?
Un abrazo y muchas felicidades Enriquito por este nuevo logro. con todo mi cariño
Blanque Figueroa
El 14 de diciembre de 2011 09:25, Juan Guillermo Figueroa Perea escribió:

Gracias cinéfila y cómplice de ese querido director
Espero verla pronto y de hecho le pregunto a Enrique si sería posible tener una copia (relativamente) pronto. Tengo una querida exalumna y amiga muy cercana quien haciendo una estancia de dos meses en La Habana (en el departamento de Psicología de la universidad) y regresa al DF a principios de febrero. Capaz de que podría traerla.
FELICIDADES por el PARTO exitoso, con mucho afecto,  jg

Asunto: %La ultima pelicula de Enrique.
Hermanos: Les envio este comentario de la ultima pelicula de Enrique que se estreno el 12 de diciembre. Cómo siempre muy congruente y comprometido con el público, el arte y el cine. Besos
Maricarmen Figueroa.

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ELDIS GONZALEZ (DESDE COLOMBIA)

Te lo reenvío. estoy muy orgulloso de ti,  y de ser parte de ese detonante!!
te quiero mucho y siempre. te extraño.....nunca sabrás cuánto!
contento con la peli, papa?
un besito, 
e. esto salió publicado en diario de cuba.

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BEATRIZ VALDÉS 

From: <>
Subject: Querido mio.> Amore:
> Mi adorado, cuéntame cómo le fue a la peli. ?q tal el estreno? Yo llegué
> ayer a Miami y me cuentan q han pasado muchas reseñas, con fragmentos de
> la peli y q casi la pasan completa.  Jajaj.
 Bueno, cuando puedas me cuentas. Se q tiene que haber sido tremendo.
> Te mando besos.
> Estoy pendiente de ti.
> Te adoro:
> Beatriz
Date: Wed, 15 Feb 2012 23:40:52
To: <>
Subject: Re: Querido mío.
Uy qué emoción. Me alegro tanto. Sabía que sería algo grandioso. Qué orgullo. Eres el más valiente y prometedor de los jóvenes talentos.
Te admiro, te adoro y puntos suspensivos....
Besos millones: Yo.


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GEORGINA AGUIAR DÍAZ ASISTENTE DE CINE Y TV

 VERDE VERDE REALIZADA POR EL MAS JOVEN DE LOS CINEASTAS CUBANOS

Enrique:

Quise escribirle mi opinión de la película porque creo que así evito que se me quede algo por decir además de que se me hace más fácil escribirlo que decirlo considerando que allí Ud. estaba bien ocupado pues era una noche muy importante. No sólo se proyectaría la película sino que además existía la posibilidad de un debate ulterior que considero siempre es muy enriquecedor.   

Independientemente de la afectación que por imagen tenía la proyección de Verde Verde en el 23 y 12 y de la que ya me había comentado. Creo que fue un buen día el de ayer. El público por lo que percibí estuvo todo el tiempo atento a la pantalla tratando de no perderse ni un detalle de la historia que cuenta Verde Verde. Aún cuando se sabe que es un público diferente (por ser el del cine club de Frank Padrón) al que por supuesto encontrará la película cuando comience a recorrer todos los cines o salas de video del país y al recorrer el mundo en su momento.

Le contaré que cuando llegué a casa no podía dormir. Desde que salí  del cine estaba todo el tiempo con la película en la cabeza y las imágenes pasaban por mi mente constantemente. Por esa razón creí que debía aprovechar la ocasión para escribirle y decirle lo que sentía. 

El ver Verde Verde en la pantalla grande me parece que es muy bueno para la Cuba de estos tiempos donde siento que existe la necesidad de que surjan películas como esta.

Me encantó le uso de las pinturas y dibujos de Rocío, creo es de muy buen gusto y da la posibilidad de decir cosas a través de las artes plásticas que narran perfectamente y dicen al espectador por donde va la historia. De una manera muy fina se dicen muchas cosas. Por momentos sirven para develar que sucederá sutilmente, que vendrá ahora, y en otros te confirma lo que está pasando.     

En el caso de las actuaciones doy mis humildes aplausos tanto a Héctor, como a Carlos  y a Farah.

Héctor independientemente de que como bien dijo anoche, su personaje no es el que lleva más contradicciones ni desgarramientos, está muy bien. Definitivamente creo que cada vez que vemos algo nuevo suyo nos parece mejor que lo anterior. Noto un nivel de profesionalismo tal que no ves que sea Héctor actuando, interpretando un personaje. Todo lo contrario, él es el personaje, sus movimientos son naturales, lo que dice, en fin es orgánica su interpretación y creo que ese personaje (Alfredo) lo va a consagrar como actor. Me parece, desde mi modesta opinión que está como actor en un momento de maduración muy bueno y que le permitirá enfrentarse a cualquier personaje ahora mismo. Héctor como actor creo que es como el vino, mientras más tiempo pasa pues mejor lo hace.

En el caso de Carlos Miguel, sólo lo había visto en un teleplay que no hace tanto pasaron por la TV una noche de domingo. Sé que hace teatro pero no he tenido la oportunidad de verlo sobre las tablas.
Me parece que lleva a la pantalla todo lo que ud quería de su personaje y disculpe el atrevimiento. Pero recuerdo que cuando estaba ud inmerso en la parte del casting para Verde Verde, me comentó una vez que estaba en esa fase y que quería un actor que le diera virilidad, fino, sin ninguno de los estereotipos que tienen muchos visualizados, quería un biotipo varonil. Y así es Carlos Miguel. Que por supuesto no queda en su físico, en su imagen, sino que su actuación también lo dice.
Además creo que logró ud como director un equilibrio entre Héctor y Carlos Miguel. Nadie se queda por debajo.

Y Farah como actriz, que decirle. Sus apariciones muy bien colocadas en cada momento.

Es cierto lo que allí se dijo, es ud ahora mismo el realizador más joven del cine cubano. No es para nada exagerada esa opinión, basta con ver Verde Verde para darse cuenta.

Creo que es un filme sensacional y que sin dudas está ya dentro de la historia del cine cubano. Está batallando entre los primeros de la lista.  

Quisiera decirle también, algo que me llegó a mí como espectadora y que anoche no se dijo. Más bien el debate se focalizó todo en torno a la  homofobia.
Explícitamente es ese tema el que se aborda pero eso incluye creo yo, otro tema, el de la doble moral. Y que me parece también ha afectado y afecta hoy más que nunca a nuestro país. Siempre en tiempos de crisis sucede que la conducta de muchos es a aparentar lo que no es, lo que no son, para ¨cuidarse¨. Y en Verde Verde lo está diciendo Carlos, cuidemos la forma y no dejemos salir nuestro verdadero yo o simplemente sentirnos bien con lo que sea sin miedo al qué dirán. ¨Hay que ser hombre a todas¨.

Otra cosita. Como Luciano puso ¨La anunciación¨ este domingo en su programa y que por supuesto volví a ver, pues aproveché para comparar con Verde Verde. Ver que son películas diferentes realizadas por el mismo director y donde está un actor que participa en las dos. Por eso lo que le decía más arriba de Héctor. Cuando uno ve al personaje de Héctor en La anunciación aparecer en la casa con aquellos dos pollos vivos y en todo ese tripilingo de entrar y que si están saliendo los pacientes-clientes, y decir que viene con una peste a mierda del carajo y por otro lado a Alfredo en Verde Verde que aparece primero de espaldas y ya está diciéndote cosas y luego le vemos la cara, sentado al pie de aquella barra con su jarra de cerveza y con la mirada como el águila cuando divisa a su presa a kilómetros de distancia que ya la eligió y la está rondando. Es sorprendente porque con sólo esas dos escenas que son las primeras de cada película ya sabemos que tipo de personaje es el que se nos presenta.

Bueno no digo más creo que ya debe estar cansado de tanto leer. Ha sido un correo inmenso.

Sobre la fotografía no le digo pues quiero verla en el Chaplin mañana a ver qué tal, al igual que el sonido pues es una pena que en el 23 y 12 tuviera aquel defecto la proyección, era como bien me dijo una luz azul, que veía como un ramalazo que afectaba la tercera parte de la pantalla de la derecha. Cuando el rostro de alguno de los actores estaba de ese lado pues le caía uno de los rayos azulosos. Y si Frank Padrón no lo notó entonces creo que es él quien necesita con urgencia una operación de la vista. Jajajaja.
También noté la imagen opaca. Disculpe la franqueza pero es que disgusta que esas cosas pasen.

Pero bueno pensemos en lo positivo, en que la película pudo ser vista y que tuvo buena acogida. 

A mi mamá también le gustó mucho la película. Hoy es su cumpleaños y dice que fue muy buen regalo el que la llevara anoche a ver Verde Verde.

Sabe una cosa Enrique, la historia que cuenta Verde Verde por supuesto es muy triste, pero hay un instante que me marcó y es cuando una vez que Carlos mata a Alfredo y luego le corta la lengua y le castra. En el momento en que le registra los bolsillos buscado desesperadamente las llaves de la salida, eso que le dice:
¨despierta cabrón,…. yo hubiera podido quererte¨

Ahí se me hace más triste  la vida de Carlos, que perdió su oportunidad de ser feliz, y de querer a alguien. Por causa de los prejuicios.

Bueno muchos besitos de quien le admira infinitamente, es un privilegio contar con ud en el cine cubano de hoy y de todos los tiempos como diría Zenaida Castro en su programa.

Georgina     





"ENRIQUE PINEDA CONTRA LOS PREJUICIOS


o la bobería simplificadora de las frases hechas".

Por Mario Crespo
Venezuela
Me llama la atención que lo único que lo único que destacan los que redactan notas de prensa, encabezamientos y titulares sobre la película Verde Verde, sea sólo que se trata de una película con temática gay. Esta manía de simplificar las cosas, de quedarse en la superficie puede ser fatal para la obra y para el artista. Película gay en La Habana, ¡oh, milagro! 

¿No es posible proponer que se vea un poco más allá en la propuesta de Enrique? Indudablemente son muchas más las cosas que están detrás del diálogo y el escenario en el que se mueven los personajes de la película de Enrique y resulta que los titulares llaman a ver una película de maricones. Me parece terrible y creo que Enrique y otros realizadores cubanos han sido víctimas de esta manera simple de ver las cosas incluso a veces hasta por parte de aquellos que tienen como responsabilidad el diseño de políticas de trabajo y gestión.

No se me ocurrirá negar que Titón (Gutiérrez Alea) y Humberto Solás son dos directores canónicos, de primera línea, pero el síndrome simplificador y frívolo, que los etiqueta con frases, también los hace víctimas a ellos por efecto contrario y los deja solos, aislados, sin competencia, sin elementos de comparación en su arte y con su generación.

 El simplista etiquetamiento con frases excluyentes deja por fuera a sus colegas y hace tanto daño a unos como a otros. Si preguntamos a cualquiera por Memorias o Manuela o Lucía, aunque no las haya visto o visto a medias, te dirá maravillas, se deshará en elogios y usará palabras y frases como “lo máximo o genial”, resuelto el problema, este tipo es un enterado y no sólo gente de la calle, entre otros de “adentro” es común notar como se olvidan películas y realizadores que también han llamado la atención, trajeron premios importantes y son estudiados en el mundo entero en las cátedras de cine.

Entonces quiero hablar de Enrique y su obra, de la incansable búsqueda de este realizador y recuerdo que búsqueda, investigación, experimento, son siempre sinónimos de riesgo, que es una de las sustancias que alimenta al arte.

En cierta ocasión, alguien que se sentía muy autorizado en sus opiniones, me dijo que Enrique Pineda estaba acabado y que ya no filmaría una película más. Ultimaba en ese momento el realizador Aquella larga noche, con Raquel Revuelta y María Eugenia García como protagonistas.

Una película en la que ya indagaba en los fenómenos de la psiquis trayendo a primer plano el tema del traidor. Yo conocía obras anteriores como Cosmorama (1964); David (1967) Ñame y M.S Mejor Servicio (1972) y otras que me llamaron poderosamente la atención como Mella, película con una gran cantidad de riesgos y experimentos de puesta en escena. Así que no entendía la razón de semejante sentencia y no me detuve a hacer caso a la pedante y falaz afirmación de mi interlocutor, intransigente crítico del trabajo de un creador tan sincero. Opté por no seguir el curso de la conversación, total, pensé inmediatamente, ellos dos están luchando por un lugar en la historia del cine cubano y todavía está por ver quién llega más lejos y con mejor pie. La carrera no termina hasta que no se rompa el estambre en la meta, dejé el tema y empecé a hablar de béisbol.

Lo cierto es que después de aquella afirmación, la carrera de fondo continuó y Enrique trajo el primer y único Goya que tiene Cuba hasta estos momentos con un clásico que es LA BELLA DEL ALHAMBRA, que dicho sea de paso, fue bastante maltratada en su momento en el Festival de Cine de La Habana de ese año.

El jurado curiosamente no "vio" que mereciera un coral la película y ni siquiera la brillante actuación de la jovencísima actriz Beatriz Valdés, quien además hizo gala de un enorme profesionalismo al verse obligada a entregar el premio a mejor actriz a una colega de otro país, mientras el público gritaba su nombre pidiendo el premio para ella. Momento histórico en la vida de una actriz, donde los haya.

Si revisamos con minuciosidad y sin monomanías todo su trabajo posterior a estos que mencioné arriba, vamos a ver cómo el lugar común en su obra es la búsqueda, la experimentación y el riesgo. Ajeno a la bulla, a la moda, a los clichés, Enrique ha trabajado obcecado como un iluminado, escribiendo guiones, haciendo documentales, autofinanciándose cortos como First, junto a sus alumnos y otros artistas como el fotógrafo Raúl Rodríguez y el actor Héctor Noas. Crea escuela en su casa, imparte cursos, escribe narraciones y poemas que reparte generosamente en su blog y en su lista de correos. Invito a ver nuevamente David, o Versos Sencillos (1972), o Ensayo romántico ( 1985), El Chareton del Buendía (2008), o First, pequeño ensayo fílmico de ficción en el que indaga sobre el fenómeno de la “otredad” y veremos cuánta búsqueda, cuánto lanzamiento al vacío sin miedos y sobre todo, sin paracaídas. Invito a ver en Verde Verde, algo más que una película sobre el tema gay,

Pero sucede también que Cosmorama que él llama experimento visual y sonoro, tomando como base la obra del cinetista Sandú Darié, está siendo venerado, estudiado y reseñado como el primer video arte del mundo, lo llaman del Museo Reina Sofía y críticos y estudiosos se ocupan de él.

¿De quien más con una obrita de apenas cinco minutos, que además era su segundo trabajo como director? Antes, sólo había realizado un corto llamado Fuenteovejuna para el departamento de Enciclopedia Popular, actor en El Maestro del Cilantro (1961) y coguionista en la ficción Crónica Cubana y observo que estamos hablando de los años 1963 y 64.

Del año 64 es su participación como guionista en el equipo de Soy Cuba, la gran coproducción soviético-cubana, compartiendo créditos con los míticos Kalatosov y Urusevsky.

Como toda persona medianamente enterada sabe, esta película es redescubierta por otros dos mitos del cine Martin Scorsese y Francis Ford-Coppola, que maravillados con esta superproducción, enterrada en las mazmorras desde la segunda semana de su estreno y sepultada en malsano olvido, lanzan la voz y se convierte en motivo para un trabajo documental (El Mamut Siberiano, V.Ferraz. Brasil
, 90 minutos.2004) y vuelve a armarse el revuelo alrededor de Enrique y su trabajo.

A ver cuánto daño pueden hacer los preconceptos y las falacias; las afirmaciones tatuadas en la conciencia individual y del grupo. El tema del sexo y el tabú sobre lo gay es sólo el pretexto límite, pero con un pequeño esfuerzo notaremos que nos sirve para mucho más que para analizar lo gay, esta película

Verde verde: culpa anulada


Por Carlos Velazco

 Aunque Enrique Pineda Barnet sigue conservando el aire atractivo de sus mejores tiempos, es hoy un anciano enflaquecido. Y es de este individuo frágil de quien nos viene una película más vital que la mayoría de los cortos y largos de ficción realizados no ya por noveles realizadores, sino por reconocidos cineastas más jóvenes que él. Enrique Pineda Barnet ha llegado al punto en que sabe lo valioso que es el tiempo de un hombre y ha decidido no irse de entre los vivos sin decir determinadas cosas.
A Verde verde la acompaña una promoción que deviene contra propaganda. Para que sea mejor “comprendida”, se le explica como una película que busca desterrar la homofobia, cuando no es este ni por asomo el prejuicio que la cinta dinamita. En los diálogos entre Carlos y Alfredo, ambos repasan el repertorio de gestos y frases en que se asienta la masculinidad. Este muestrario: “¡Me gusta que me lo pidan!”, “En mar y en tierra, eso, me funciona” o “Yo siempre soy el que lleva…”, verbalizado por dos sujetos varoniles y viriles en función de un cortejo homosexual, revela todo lo que tiene de vacío un ritual al que solemos asistir públicamente: lo identitario del hombre-hombre. El no-lugar en que transcurre la película es más bien cualquier-lugar. Por tanto, en Carlos y Alfredo no hay solo dos bisexuales, sino también dos heterosexuales.
En un comienzo, el espectador aprecia a Carlos jugando al cubilete entre sus pares, lo ve doblegar y patear al chantajista que ha abusado de un joven, despreciar a la prostituta borracha que lo acosa. Pero Alfredo, sentado junto a la barra, no solo mira, sino que estudia. En los ojos de Alfredo notamos que está percibiendo en Carlos algo que de lo que hasta ese momento nosotros ignoramos. Pareciera que ha leído a Hermann Hess: “Observa bien a un hombre y sabrás más de él que él mismo”. Y destaca esta sobre otras influencias en Verde verde, como Jean Cocteau y Pier Paolo Pasolinni, porque a la atmósfera de la película: el ambiente nocturno de ese bar del puerto, a su jungla de luces, humo, sonido de jarras, golpes, trasiegos, risas, marineros, travestis, prostitutas, chulos, locas; o la celebración de un grupo de hombres solos en un almacén; le viene bien otra de las frases de Hess: “tiene un sabor a insensatez, a locura, a confusión y a sueño, como la historia de los hombres que no quieren decirse mentiras a sí mismos”.
Verde verde ha captado su visualidad y esencia de la poética de Rocío García, la violencia latente de sus piezas (en los casos que esta no resulta manifiesta por el agujero de una bala o el tajo de un sable japonés), como si a lo largo de todos sus cuadros, la pintora no hubiera hecho otra cosa que crear una película. Salvo los senos de una stripper y el ano de su par masculino, que como oquedad, es un vacío, la película prescinde de mostrar de forma explícita un órgano sexual y el combate de los miembros durante el coito. (Claro que aun así habrá algún reparo de alguien que aclarará no estar en contra de los desnudos, siempre que sean “justificados”.) Lo que hace agresiva a Verde verde, tan hermosamente agresiva, es esa constante proximidad de los protagonistas hombres, sus continuos roces, la cercanía de sus alientos.
Verde verde salda en la cinematografía “deudas” de un país en el que cuando algunos de sus escritores se atrevieron a cruzar el límite de lo simbólico o alegórico en el tema de su sexualidad, como José Lezama Lima con Paradiso y Reinaldo Arenas con El color del verano y Antes que anochezca, recibieron el escarnio. Por ello dice Alfredo: “Lo triste es el que se avergüenza de lo que siente”. La película gana para nuestro tiempo secuencias que difícilmente alguien se hubiera atrevido a mostrar cargadas de ternura, como la del masaje todavía clínico que Alfredo aplica a Carlos, en que este relaja sus músculos y recuerda los versos “Oh, Captain, My Captain!” de Walt Whitman, el poeta devenido ídolo no solo literario, sino también gay para Federico García Lorca y Allen Ginsberg; o cuando ambos personajes danzan abrazados, y Alfredo confiesa que no hay nada que se parezca más a la felicidad que bailar. Se logra cinematografiar lo natural de la atracción entre dos hombres, algo que se ha considerado “monstruosidad”, “enfermedad” y más tarde “diferencia”, pero invariablemente “mancha” o “cojera”.
Con el encierro final del personaje de Carlos, comprendemos que de él ha sido el desgarrador reclamo del comienzo: “¡Ascensor! ¡Último piso, ascensor!”. La huida por el hangar infinito de pasillos y escaleras es una proyección de su mente. La reclusión no tiene su causa verdadera en el desconocimiento del escondite de la llave, sino en la revelación  de “la cosa maravillosa” que Alfredo prometió mostrarle. Carlos sigue viendo en su verdad  un “estandarte de dolor y vergüenza”. Nunca sabrá lo que es integridad.
Al ascenso del elevador chirriante en el viejo edificio, tras el cierre de golpe de la reja que simula una jaula, corresponderá la trágica caída, homologada en Verde verde con la del Ícaro de Lecour que no por casualidad improvisada adorna el apartamento de Alfredo. Por más que Carlos procure un refugio de última hora en la Dama Seductora que solo él ve, es una mano masculina la que se ofrece a sostenerlo. No ha sido este un viaje a una trampa, sino a una liberación tras la que el personaje permanece aún preso.
Enrique Pineda Barnet, director de asentado prestigio, merecedor de eso tan mencionado y nebuloso como “el cariño del público”, ha asumido con Verde verde el riesgo más grande no solo de su carrera, sino de su vida. A cambio, ha logrado construir un mundo donde todos somos más libres, si esto es posible, y ese mundo, a partir de Verde verde, ha empezado a expandirse.